“África..., sueño contigo, y tu nombre al desperar, tu nombre extraño y querido es para mi un ideal…”

En la primavera del año 1965, visitó Santander el Vicario General de Katanga, Padre Stasse. Buscaba sacerdotes e instituciones de personas consagradas, religiosas o seculares, que estuvieran dispuestas a ir a echar una mano a la Iglesia del Congo ex belga, ese gran pais de inmensas posibilidades.  

La historia que pasa por varios acontecimientos nos lleva a recordar aquel viaje a nuestra Casa Madre, del propio arzobispo de Katanga, con el fruto de aceptación por parte del Instituto del compromiso de ir a Lubumbashi, segunda ciudad del Congo.  

Las cruzadas llevarían la administración de los seminarios diocesanos, mientras conocían las necesidades urgentes de aquel campo de evangelización, para crear obras adecuadas en orden a la promoción de la mujer.  

Así en 1967, un pequeño equipo nuestro aterrizo en el aeropuerto de la cuidad. Las cruzadas se hicieron cargo de diferentes apostolados que allí les esperaban. Una de ellas dirigió los talleres que la Sociedad Minera GECAMINES, tenía abiertos a favor de las jóvenes y mujeres de sus obreros. Nos hicimos cargo también de un internado de 50 jóvenes universitarias que son una esperanza para el futuro del país.

Después, otra vez la Providencia hizo maravillas con asombrosos instrumentos nunca imaginados.

El Gobierno belga , la Comunidad Económica Europea y la Republica Federal alemana , ayudaron a edificar la “Kilela Balanda, Centro de Acogida a jóvenes gestantes y madres en dificultad con sus hijos pequeños , más una Escuela Profesional, para ellas y chicas necesitadas de los suburbios. Los niños eran atendidos en la guardería, hoy Escuela Infantil.

Años después, fue un hecho la Casa de Formación. En ella se forman las africanas que ya ocupan hoy los puestos claves en las obras sociales en marcha, así como las que se preparan para un futuro.