Hospital Hernández Vera

Reseña histórica

Un poco de historia...

El hospital Hernández Vera, depende del Instituto Secular Cruzada Evangélica (Institución Católica), que nació en Santander - España  en el año 1937. Con fines de evangelización y promoción social, abarcando todos los campos posibles donde se pueda hacer el bien, como ser: educación, salud, promoción integral en todas sus facetas, dirigido especialmente a la gente pobre y de barrios populares.

Esta institución llegó a Bolivia en el año 1960, invitado por el que fuera entonces Cardenal Primado Monseñor José Clemente Maurer, teniendo como primera Residencia en Yotala un pueblo situado a 15 Km. de Sucre.

Esta situado en el barrio mas pobre de Santa Cruz de la Sierra, con 150.000 habitantes, que viven es situación extrema de pobreza,  carecen de trabajo regular, la mayoría son trabajadores ambulantes que ganan para el día y viven en viviendas hacinadas y sin saneamiento ambiental adecuado. 


El hospital nace en el año 1980, por  iniciativa del Padre Doroteo Hernández Vera, (Sacerdote Español), fundador del Instituto Secular Cruzada Evangélica

 

Don Doroteo,  en una de sus visitas  a Bolivia, recorrió el barrio Primero de Mayo y vio la pobreza y gran necesidad de un servicio  de salud para esta zona, conmovido por esta situación y con la sensibilidad que siempre le caracterizaba, sugiere la construcción de un centro de salud, señalando el sitio donde podría ser, la ejecución de este proyecto le  encargó  a la Dra. Ma. Luz Almendros Pasantino, miembro del Instituto y médico ginecóloga que llegaba en ese entonces después de culminar su especialidad en Madrid- España.


El funcionamiento de este centro se inició en un pequeño ambiente multifuncional. A este único ambiente acudía  mucha  gente, que enseguida resultó insuficiente, las necesidades obligaron a habilitar algún ambiente más y así se fue creando un microhospital con un  pequeño equipo de médicos  y enfermeras con las especialidades más  básicas. Más tarde se implantó salas de internación quirófano y sala de partos.

A medida que crecía en infraestructura crecía también la demanda de gente.

A lo largo de estos 30 años el crecimiento fue siempre continuo y de forma gradual. La ampliación mas importante se dio a partir del año 2000 gracias a la generosa ayuda de algunas Instituciones extranjeras, personas amigas que se sumaron por su sensibilidad social al crecimiento de esta obra.

Actualmente cuenta con 110 camas, repartidas por todos los servicios de Internación. Es un hospital de segundo nivel con 16 especialidades, servicios complementarios equipados adecuadamente con toda la implementación de un centro de esta naturaleza, aunque también cuenta con un servicio de neonatología y un centro oftalmológico ambos  con una complejidad de tercer nivel. 

Dispone de un pabellón quirúrgico con 5 quirófanos y 3 salas de partos.

Actualmente, trabajan 60 médicos, 70 enfermeras y personal administrativo llegando a un total de 200 personas que prestan su servicio en este hospital. Es un centro  que brinda  servicios con atención de calidad, con ambientes dignos  con costo  mínimo accesible a la gente pobre.

La filosofía y mística  que tiene la institución de servicio a los demás, es impartida a todo el personal en sus diferentes niveles.

Fue acreditado en primer grado como hospital de segundo nivel en noviembre del 2005, cumpliendo todos los parámetros de acreditación.

 

Casa de Oración y Reposo Santa María Santa Cruz.

En el febrero del 2008 es fundada la casa de Oración y Reposo con el fin de acoger a las Cruzadas Mayores que han trabajado en las tierras de misión. 

Residencia Universitaria. Nuestra Señora de Cotoca.

La casa fue donada por Sr. Elsa Schweicher  EN EL 1965.

En esta casa han tenido lugar varios acontecimientos de mucho valor para el Instituto; es la primera casa que abre el Padre Fundador, es también dónde en el año 1977 se celebra la Aprobación Pontifica del Instituto.

La residencia nace bajo la advocación de la Patrona de Santa Cruz, Nuestra Señora de Cotoca con el fin de ayudar a las jóvenes en su formación humana y cristiana y por otro lado Para enseñarles a valorar y a amar su vida y Para alentarlas en sus luchas y alcanzar sus ideales

 

Hoy con la historia de 45 años somos testigos de formar las mujeres capaces de defender su dignidad humana y de la mujer.